A Carlos Fuentes.
Era la
gran hora, decía la señora,
Mientras
la calaca, sufría la deshonra.
Tiempo ya
llevaba, tratando de pensar,
A que
alma celebre, se quería llevar.
Pronto
iría por él, eso lo concluía,
El cuerpo
le temblaba y ella excluía,
Ya que
entre tantos ilustres, no se decidía
Por fin
se decidió y fue por Carlos Fuentes.
Pero ella
no sabía que sus piernas eran fuertes.
Así se
armo la corrediza,
Mientras
Fuentes le decía: ¡A ver si así se agiliza¡
Después
de un rato ya, la parca se cansó,
Pues
nuestro Carlitos la descompenso,
Y allá
llega Aura, para ayudar al campeón,
Pues este
día Santo, la flaca regresa el panteón.
Rocío Mares